BMiner

Respuestas de foro creadas

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  • #4590
    BMiner
    Participante

    El ejemplo más cercano que tengo del empleo de técnicas de gamificación en medios de comunicación es la de incluir tests en artículos de periódicos para fomentar que el lector permanezca todo el tiempo posible leyendo e informándose. Lo utilizan medios como El País, El Mundo, Verne, The Guardian, The NY Times, etcétera.

    Su objetivo principal es impulsar la participación de sus usuarios, aunque todavía queda un poco difuso la recompensa que completaría ese círculo de jugabilidad. He elegido este ejemplo porque es interesante saber que los periódicos, como medio en decadencia, intentan aferrarse a cualquier estrategia para hacer los contenidos más interesantes, interactivos y dinámicos, algo que les hace falta desde hace mucho tiempo.

    Considero que el uso de tests facilita contextualizar la información, algo muy importante para que el lector reciba el mensaje que el artículo trata de transmitir en su totalidad. A la vez que se realizan preguntas para agilizar la comprensión del texto, se preguntan cuestiones sobre el tema global del que trata. Es una manera de mantener al lector ocupado y buceando entre los contenidos del periódico digital.

    Creo que el formato es eficaz y entretenido para un formato que cada vez está más anticuado y que intenta renovarse cada día como puede y con los recursos que tienen. No considero que la parte lúdica distorsione el mensaje, fomenta la actividad y la interacción con el periódico.

    #3827
    BMiner
    Participante

    En mi opinión tanto el marketing de masas o el Outbound están en declive en los modelos de negocio de las empresas. La idea de que se tenga que llegar al público objetivo de manera generalizada, sin tener en cuenta a cada consumidor concreto y encima de manera intrusiva (sin que el consumidor quiera recibir esa información/publicidad) no es efectiva. Y está demostrado.

    Gracias a las nuevas tecnologías podemos obtener mucha información sobre los deseos, intereses y cualidades de nuestro consumidor. De esta manera, el bombardeo masivo de mensajes a través de cualquier medio de comunicación no sirve, puesto que cada consumidor tiene sus preferencias. El sistema de personalización y microsegmentación es mucho más eficiente para ‘atrapar’ a nuestro target, y, de esta forma, es posible escoger los canales de comunicación adecuados para que nuestro consumidor asimile el mensaje y despierte su interés.

    Si conseguimos que el Inbound sea efectivo, no necesitaremos mucha publicidad, ya que cada consumidor (si le gusta el mensaje) difundirá el mensaje por sí mismo, y nos hará mucha más publicidad más efectiva que la que podamos llegar a hacer nosotros como empresa.

    #3637
    BMiner
    Participante

    Me ha parecido muy interesante la perspectiva “inconformista” del autor. La idea de que la web 2.0 se haya convertido en el marco que englobe toda nuestra vida asusta y da que pensar. Sobre todo me quedo con un párrafo que me resulta realmente característico de la cultura digital actual: “La cultura popular ha ingresado en el mal de la nostalgia. La cultura online está dominada por mezcolanzas triviales de la cultura existente antes de la aparición de estas mezcolanzas, y por los ‘fandom’ que responden a los bastiones debilitados de los medios de comunicación de masas. Es una cultura de la reacción sin la acción”.

    Como opinión personal, este es uno de los rasgos que más intimida, porque lo veo cada día, cada vez que miro mis rr.ss. Peco de haber caído en la trampa que denuncia el autor: todas las personas, incluida yo misma, bucean entre vídeos, fotos, textos sobre la nostalgia del ayer, sin embargo se detienen poco en pensar proyectos, acciones o productos propios con los que llenar ese tiempo perdido recordando el pasado.

    Por otro lado, me gusta la referencia que hace a que los fragmentos (de la web 2.0) no son personas, por mucho que las empresas y páginas web se esfuerzen por que lo seamos. El rasgo pro-humanista del autor me encanta: rechaza por completo la sociedad de masas en la que nos quieren meter, y aboga por el individualismo de cada uno. Con sus características, personalidad, aptitudes, necesidades y deseos diferentes. El marco de las páginas de la web 2.0 no debería ser delimitador de nuestra personalidad.

    Y por último, estoy de acuerdo con el autor en que el anonimato se esta convirtiendo en algo habitual, y no tendría por qué ser así. La web ofrece ventajas pero también desventajas. Y esta es una de ellas. Ha proporcionado una alternativa a toda esa gente cobarde (por que lo son) que prefiere no dar la cara ante cualquier asunto; ya sea escribir un comentario de forma anónima, como todas las empresas que operan con la compraventa de drogas y armas en la Deep Web.

    Las discusiones que propone sobre cómo dirigir el progreso hacia un entorno digital deberían ser necesarias, sobre todo para que los usuarios sean conscientes de la evolución del entorno web y hacia donde va si no se hace nada para evitarlo.

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